18 de Septiembre, 2007

La Verdadera Historia de CubaNet

 

Artículos

"...pienso en Rosa Berre, aquella sencilla e inteligente cubana que en
1994 fundó CubaNet desde la cocina de su casa en Estados Unidos..."

Por Santiago de Juan

Noticuba Internacional

Jueves, 18 de octubre del 2007

Nota de la redacción de NCI:  En el día de ayer Noticuba internacional
se hizo eco de un articulo enviado desde la Habana por la periodista
independiente Tania Díaz Castro, a través del cual se resaltaba la
labor y dedicación de la difunta Rosa Berre al frente del medio
Cubanet.

http://groups.google.es/group/noticubainternacional/browse_thread/thr...

Lamentablemente la nota de la compatriota Díaz Castro originó
sentimientos encontrados en varios de nuestros lectores los cuales
vieron en la misma una distorsión de la verdad sobre quienes y como se
fundó Cubanet.

Noticuba Internacional siempre se ha caracterizado por ser un medio
independiente al servicio de la verdad, es por ello que consideramos
nuestro deber y obligación  hacerle llegar  a nuestros lectores el
articulo del Sr. Santiago de Juan, donde narra pormenorizadamente toda
la historia sobre la fundación de Cubanet en 1993.

**************************************************************************
La Verdadera Historia de CubaNet

El Huracán Andrew, en Agosto de 1992 hizo que trasladase la mayor
parte de mi negocio para Miami y sus alrededores. Los contratos para
construir en el área de Orlando fueron pospuestos y esto me dio la
oportunidad de prácticamente vivir, aunque solo por unos meses, en
Miami.

Durante ese tiempo, tuve la oportunidad de conocer en un restaurante
de Kendall, que por estar cerca de nuestro negocio, tener buena comida
y muy buen servicio, a diario desayunábamos y varias veces a la semana
cenábamos.   Así comenzó mi contacto con un cubano que había
conseguido una lista de más de 300 direcciones electrónicas cubanas y
se dedicaba a enviar información no solicitada.   Aquello me fascinó y
una vez obtenida dicha lista, mi poco tiempo libre de cada noche lo
dedicaba a enviar yo también información.   Desde un principio,
estuvimos de acuerdo de que, la información no podía ser ofensiva,
sino informativa y de carácter no político. Claro, que entre col y col
siempre se colaba una lechuga.

Hay que recordar de que para aquel entonces, Internet estaba en
pañales, América on Line comenzaba a funcionar y cobraba por hora de
servicio, lo que a veces resultaba en pagos mensuales que sobre
pasaban los $300.00. Increíble pero cierto.

Para mediados de 1993, no recuerdo exactamente como, hubimos de
descubrir que José Valdés, que vivía en Boyton Beach, Florida, también
se dedicaba a enviar información electrónica a Cuba y ambos
compartíamos los mismos problemas: Cuba bloqueaba los "screen names"
que usábamos, lo que nos obligaba a crear nuevos nombres todas las
semanas.   José también era miembro de una lista llamada Cuba-L que
operaba desde Canadá, un cubano de apellido Garcés. En esa lista,
también se encontraba Omar Galloso y el Dr. José Alberto Hernández.

Un día, Omar sugirió la creación de una organización para juntar
nuestras fuerzas y hacer algo más efectivo de lo que individualmente
hacíamos. Al  llamado respondimos cuatro personas: Miguel Casuso,
Ignacio Fiterre, José Valdés y un servidor. Pocas semanas después,
antes de terminar el año, nacía CubaNet.

En los primeros meses de organización hubo una discrepancia entre José
Valdés y Miguel Casuso. José, como individuo, había enviado
información masiva a Cuba, pues de todas formas, sabia que nos tenían
tan vigilados que solamente podíamos usar un "screen name" solamente
una vez.  Miguel Casuso regañó a José por tal acción. José argumentó
(y yo estuve de acuerdo con él) que lo había hecho como individuo, no
representando a CubaNet. De paso, ahora no recuerdo si el nombre
CubaNet fue presentado entre otros muchos, por mi o por José. De aquel
encuentro resultó que José pidió no se parte de CubaNet, pero que el
seguiría contribuyendo con nosotros pero simplemente como un asociado
voluntario. Y así comenzó a funcionar CubaNet. Omar se encargaba de
llevar la página de Internet mientras que yo me ocupaba principalmente
de la organización de la misma.

Después de algún tiempo y de haber tenido problemas con AOL, quien en
más de una ocasión, debido a las quejas de Cuba quiso controlarnos,
decidimos incorporarnos.  Recuerdo que por fin Cuba se cansó y
simplemente hubo de bloquear todo lo que le llegaba desde AOL, lo que
nos obligó a José y a mi, buscar otros servicios, que comenzaban a
crearse, para continuar con nuestra obra.

Repito, como parte de mi trabajo era organización, comencé a reclutar
a personas para la organización, siendo unas de las primeras José
Alberto Hernández y Rosa Berre.  José Alberto vivía en Texas y Rosa en
Virginia.

Los gastos de CubaNet eran mínimos, los cuales al principio fueron
solventados por Omar y yo. Al momento de crear la corporación,
conseguí a un abogado cubano en Miami (siento ahora no recordar su
nombre) que cuando le expliqué la razón de nuestra necesidad, se
brindó a crear la corporación pro bono, pagando el los impuestos que
requería el Estado y hasta conseguirnos el status de Non-Profit.

La organización funcionaba recogiendo artículos de diferentes fuentes,
voluntarios los "escaneaban" destacándose entre ellos un americano que
estaba casado con una cubana llamado Dave Morgan. Casuso desde San
Francisco hacia muy buenas traducciones, al inglés y al español. Esta
forma de informar hubo de traernos quejas de ciertas fuentes que nos
acusaban de infringir los derechos de autor, lo que nos hizo pedir
permiso, aunque seguíamos distribuyendo aunque no nos fuese otorgado.
Así, poco a poco, comenzó a crecer la organización. Un día, Rosa dijo
que a través de un amigo de ella que estaba en Cuba (y que poco
después vino para Estados Unidos)  llamado Modesto Arocha, podría
telefónicamente recibir información desde Cuba.  Así comenzaron las
llamadas a Cuba.

Pero, esto hubo de aumentar los gastos, que comenzaron a sobrepasar
los mil dólares al mes, lo que, en palabras de Omar, solventaríamos
los "tres gatos de siempre" (el, José Alberto y yo).   Comenzaron las
gestiones para conseguir dinero de afuera.  CubaNet comenzó a crecer,
cuando hube de reclutar, entre otros a: José Luís Comendeiro, de
Eslovaquia, Alfredo Herrera, de Alemania, Reginaldo Blanco, España,
Pedro Martori, de Canadá, José Luís Fernández, California, Miguel
Uría, New Orleáns, Heidi Estrada, Miami, comenzaron a ofrecer sus
artículos distintos periodistas cubanos. Fue entonces cuando fueron
bautizados como "Periodistas Independientes" y me gustaría saber por
quien.

Para grabar las llamadas, conseguí un sistema usando un dispositivo
que activaba una grabadora de casettes en cuanto se levantaba el
auricular para hacer la llamada.  Varias se colocaron en distintas
casas, entre ellas, la de Lourdes Arriete, quien además de hacer las
llamadas a Cuba, transcribía a formato electrónico las mismas y las
traducía, dedicando un tiempo inmenso a esta tarea. Teníamos muchos
otros voluntarios, que ahora desgraciadamente no recuerdo sus nombres,
que se dedicaban a transcribir y distribuir a distintas personas para
que fuesen traducidas a distintos idiomas. La operación se perfeccionó
de tal manera que en menos de 48 horas los artículos grabados,
transcriptos, traducidos y publicados en nuestra página
electrónica.

Nuestra primera ayuda económica vino a través de Frank Calzón, del
Center for a Free Cuba.  En pocos meses, tuvimos la primera ayuda
grande, y esta fue de unos $16,000.00 de la National Endowment for
Democracy (NED). Los gastos normales de CubaNet ascendían a unos
$5,000.00 al mes. A la NED había que rendirles informes trimestrales
de los gastos, tarea que había caído sobre mí, pues la parte de llevar
la contabilidad era también mi responsabilidad. Los gastos eran
mínimos (la mayoría de ellos era por servicio de larga distancia a
Cuba y algunos equipos como computadoras que se compraron para proveer
a los voluntarios que hacían transcripciones y traducciones) ya que
originalmente, CubaNet operaba sin oficinas, teniendo primero como
dirección oficial la casa de Ignacio Fiterre y mas tarde la mía en
Orlando, donde todavía sigo recibiendo mensualmente información de la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a donde solicité membresía
para CubaNet.

Ya para 1997, NED estaba contribuyendo más de $40,000.00 al año y yo
tenía dificultad en justificar gastos.  Había equipos, como
computadoras lap-tops que se enviaban a Cuba vía clandestina y para
los cuales no existían recibos. Además, los periodistas independientes
comenzaron a reclamar que se les pagara y esto fue motivo de un gran
debate, de una parte todos ellos y de la otra yo.

Mi posición era simple: Si en Cuba el sueldo mensual de un Doctor en
Medicina era de unos 350.00 pesos al mes (el cambio estaba de 23 pesos
por dólar) o séase, menos de $16.00 dólares, si pagábamos $25.00 al
mes, el periodista enviando un articulo por semana ganaba mas que un
medico. Los periodistas demandaban $100.00 como mínimo al mes. También
había su excepción, pues Raúl Rivero quería $200.00 al mes más una
cantidad por cada artículo. En mi argumentación, no trataba de
escatimar ni ponerle precio al trabajo de nadie, simplemente trataba
de no brindar municiones a Fidel, quien tildaría a los periodistas de
mercenarios a sueldo de la CIA.

En estas discusiones, Rosa siempre llevaba la voz cantante en favor de
enviar más dinero a Cuba. La distribución del dinero se hacia en Miami
y era Rosa quien decidía cuanto y a quien se le enviaba. Mi último
razonamiento era que el envío de dólares a Cuba era además ilegal.

En el año 1996, leí un articulo no se donde que firmaba Agustín
Blázquez. Me puse en contacto con él y le brindé los servicios de
CubaNet el que este aceptó con mucho gusto y comenzó a enviármelos
regularmente, los que yo remitía a Miami para su publicación.  Un día,
no publicaron un par de ellos y cuando pregunté, Rosa me dijo que este
individuo "le tiraba demasiado a Fidel".  Aquello me hizo hervir la
sangre en las venas.   Y los artículos Agustín se siguieron
publicando.

Pero poco a poco, pequeñas cosas que por separado no habían presentado
mucho, unas vez que se fueron acumulando hizo que investigara. Fue
cuando investigué sobre el pasado de Rosa Berre y de su marido, Carlos
Quintela. Pero ya era demasiado tarde.  Reconocí había cometido un
gran error.

Pero lo que hubo de llenarme la cachimba de tierra no fue todo lo
anterior, sino información que recibí de que CubaNet estaba tratando
de abrir una oficina en Cuba y que había puesto un link de Gramma,
Juventud Rebelde y Prensa Latina en nuestra pagina. Esa medida estimé
conllevaba un cambio muy grande y estimé debió ser discutida y
aprobada por todos los directores de CubaNet, que en aquel momento
éramos oficialmente: Omar Galloso, Ignacio Fiterre y Rosa Berre en
Miami, Frank Casuso en San Francisco y yo en Orlando. Además, se había
presentado y aprobado con anterioridad que Lourdes Arriete pasase a
ser también Director de CubaNet, lo que le daba derecho a votar, pero
que todavía no se había inscrito como tal con el Departamento de
Estado de la Florida, División de Corporaciones.

Protesté y mi protesta fue rebatida con arrogancia, principalmente por
Rosa. El intercambio por medio de mensajes electrónicos y llamadas
telefónicas fue tomando dimensiones no esperadas. Pero siempre todo
dentro de nuestra organización. Hasta que se recibe de Cuba un
artículo de David Orrio y otro de los periodistas independientes, en
el cual comentaban sobre lo que internamente ocurría en CubaNet, ambos
defendiendo la posición de Rosa. ¿Cómo es que esta gente se enteró? Me
pregunte. Llamándoles a Cuba me enteré. Orrio que antes sonaba sumiso
ahora resonaba altanero. El otro periodista, sin embargo, me pidió
excusas por su artículo, pues me dijo había sido mal informado.   Mi
sorpresa fue aun mayor cuando recibí llamada de Anita Snow de la AP
que quería le informase que estaba pasando en CubaNet, así como de
CNN.  Cuando les pregunté como se habían enterado, me dijeron que en
Cuba y no por quien.

Convoqué a una reunión. Contaba con el respaldo de Lourdes Arriete, el
de Mike Casuso (quien no podía venir a la reunión pero que nombraría a
alguien para que votara by Proxy) y casi seguro que también el de
Ignacio Fiterre. Pero se las arreglaron para anular a Lourdes porque
esta no aparecía "oficialmente" como directora. Mike dijo que el NO
podía delegar en nadie su voto, por lo cual se abstenía de votar. Los
votantes ahora eran solamente cuatro. Dos días antes de la cita, tuve
que ser ingresado en un hospital por diverticulitis. Le di poder a
Lourdes para que me representara en la cita.

La votación fue tres a uno.

Los nuevos ejecutivos de inmediato cambiaron el nombre de la
corporación a CubaNet News. Todos los miembros de CubaNet.Org fueron
eliminados.   Como moralmente no podían eliminarme, me ofrecieron mi
misma posición de Secretario de la nueva corporación, pero SIN VOTO.
Al parecer, para algunos, el significado de democracia jamás fue
asimilado y para otros, les resultó más fácil mirar hacia el otro
lado. Por supuesto que NO acepté.

En el reporte al Departamento de Estado, División de Corporaciones de
Estado de la Florida de 1996, aparece eliminado el nombre de José
Valdés (lo pusimos originalmente en contra de su voluntad por
consideración a ser un miembro fundador) y en su lugar pusimos el
nombre de Omar Galloso con el cargo de Presidente. Es precisamente en
este reporte en que incluyo

En el Reporte anual a la división de Corporaciones del Estado de la
Florida de 1997, aparecen como directores: Omar Galloso, Presidente
pero sustituido por José Alberto, asumiendo el cargo de Vice. Fiterre
como Tesorero. Rosa como Vice.

Sin embargo, en el Reporte del año 1999, Omar Galloso es eliminado
totalmente y la presidencia es reiterada a José Alberto Hernández. Ese
mismo año, hube de enterarme por un amigo, quien me dijo había hablado
con Omar y este le había expresado el haber estado apenado por lo que
se me había hecho en CubaNet.

Así fue como nació CubaNet.