Por: Andres Oppenheimer
PEKIN -- La prestigiosa
Academia Nacional de Ciencias de la República Popular China
le ha dado un sabio consejo a la hermana república socialista
de Cuba: si quieren hacer crecer su economía, hagan reformas
de libre mercado.
En efecto, durante mi
visita al Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia
Nacional de Ciencias en Pekín, me encontré con esta
nada sutil recomendación en un estudio titulado ''Las Reformas
Económicas de Cuba desde la Perspectiva China''. De más
está decirles que me quedé boquiabierto.
No es nada usual que
un instituto gubernamental chino critique, aunque sea tácitamente,
a Cuba. Aunque ya pasaron dos décadas desde la dramática
apertura de China a Occidente, la línea oficial del régimen
chino sigue siendo de apoyo incondicional al hermano país
socialista de Cuba.
Varios de los altos funcionarios
chinos que tuve oportunidad de entrevistar durante mi visita de
10 días a este país me expresaron gran admiración
por el presidente vitalicio cubano Fidel Castro. Y los diplomáticos
extranjeros con quienes hablé en Pekín me comentaron
que el embajador cubano es el rey de los embajadores latinoamericanos
en la capital china.
Pero, hilando un poco
más fino, tengo la sospecha de que el informe del Instituto
refleja la verdadera opinión de los líderes reformistas
del régimen chino sobre Cuba. Pero antes de examinar por
qué China mantiene una fachada de apoyo entusiasta al régimen
de Cuba, analicemos el informe, que fue publicado a fines del 2002
por Jiang Shixue, el subdirector del Instituto, pero hasta ahora
era poco conocido en Occidente.
El estudio indica que
mientras la economía china ha crecido un fenomenal promedio
del 9.5 por ciento anual en las últimas dos décadas,
y el ingreso per cápita chino se ha más que duplicado
en ese lapso, la economía cubana en el mejor de los casos
quedó estancada.
''Comparada con Cuba,
China ha realizado mayores progresos en estimular el desarrollo
económico, [y] elevar el nivel de vida de sus habitantes'',
señala el estudio chino. ''¿Qué puede aprender
Cuba de China?'', pregunta a continuación. Estas son algunas
de sus conclusiones:
o Lección No.
1: El gobierno cubano debería cambiar ''su fundación
teórica'' y abrazar abiertamente las reformas de libre mercado.
''Las reformas cubanas
no están basadas en una teoría clara y definida'',
señala el estudio. Mientras que el mandatario chino Deng
Xiapoing, quien inició las reformas de libre Mercado en 1978,
era un pragmático que decía que ''el mercado también
puede servir al socialismo'', los líderes cubanos "insisten
en que Cuba no se moverá hacia el mercado''.
Y mientras que Deng pedía
a los funcionarios chinos ser ''más liberales, valientes,
y expeditivos'' en la aplicación de las reformas económicas,
Castro hizo exactamente lo contrario.
o Lección No.
2: Cuba debería acelerar el paso de las mínimas reformas
económicas implantadas hasta este momento. "Tal como
señalaron algunos investigadores chinos, los líderes
cubanos deberían mostrar más apertura y valentía
en áreas tales como la reestructuración de la propiedad
y la apertura al mundo exterior''.
o Lección No.
3: En vez de penalizar la riqueza, Cuba debería permitir
que algunos sectores de la población se enriquezcan. ''Parecería
necesario que Cuba permitiera que algunos cubanos se enriquezcan.
En China esta experiencia demostró motivar a la gente a trabajar,
y hacer que la economía crezca más rápidamente'',
dice el estudio.
o Lección No.4:
Cuba debería ''mejorar la estructura de su propiedad'' (lo
que en la jerga del partido comunista significa que Cuba debería
privatizar sus empresas estatales). Mientras que China ya privatizó
más del 60 por ciento de su economía, y se espera
que el porcentaje aumente rápidamente en los próximos
años, la economía cubana sigue casi en su totalidad
en manos del gobierno.
''Cuba necesita apurar
el paso en este sentido'', agrega el estudio. "Tal como señalaron
algunos investigadores chinos, el liderazgo cubano debería
adoptar una actitud más tolerante con el sector no-publico
[privado''.
Mis conclusiones: las
diferencias entre Pekín y la Habana son abismales. China
no sólo permite la propiedad privada, sino que ha permitido
que más de 10,000 empresarios tengan mas de $10 millones
cada uno, y ha sacado a 250 millones de personas de la pobreza en
las últimas dos décadas. Cuba, en cambio, ha logrado
que la totalidad de sus 11 millones de habitantes se convierta en
pobre, y cada vez más pobre.
¿Por qué
China mantiene oficialmente su alianza con Cuba? Probablemente porque
China se está volviendo un país capitalista, y el
régimen chino necesita mantener una fachada comunista para
justificar su dictadura unipartidista.
De todas maneras, si
el estudio del Instituto refleja el pensamiento oculto de los líderes
reformistas chinos, como me lo sospecho, creo que tendrá
un gran impacto en Cuba. Quién sabe, quizás los primeros
vientos de cambio en la Cuba post-Castro no vengan de Washington,
sino de Pekín.