Por: Raul Rivero
Estimados Hermanos-as:
Hace ya tres años
que hizo su aparición un delincuente llamado Carlos Villar
Crespo y comenzó a operar sigilosa y taimadamente en obispados,
parroquias y casas de religiosos y religiosas. Cometía sus
fechorías y desaparecía sin dejar rastro. Obligada
por las circunstancias la Conferencia Episcopal presentó
sus quejas a las autoridades a través del abogado de la misma.
Posteriormente el Sr.
Obispo de Bayamo-Manzanillo escribió una carta al Sr. Ministro
del Interior. Transcurrió un no tan largo lapso de tiempo
de relativa calma y ahora de nuevo ha hecho su aparición
tan desagradable personaje cometiendo delincuencias como penetración
en domicilio y robo.
En estos tiempos ha
penetrado en la Catedral intentando robar. En días recientes
se introdujo en la casa de las Hnas. Mínimas, donde fue sorprendido
por la Superiora, y a los pocos días penetró de nuevo
en el convento y mientras las Hnas participaban en Misa este sujeto
sin escrúpulos registró las habitaciones les abrió
el escaparate y les robó los dineritos que tenían
para el sustento de ellas y de los ancianos que atienden.
¿Por qué
afirmamos tan rotundamente que es esa misma persona?... Porque los
detalles físicos y la forma de actuar así lo corroboran
y porque ya hace mucho tiempo sufrimos sus desmanes.
Yo me hago varias preguntas
y una de ellas es: ¿por qué ese individuo no roba
en domicilios particulares, ni en centros estatales, sino en casas
eclesiásticas solamente? ¿Por qué las autoridades
no lo detienen evitando así esas burlas del delincuente?
Me hago otras preguntas, que no es del caso hacer públicas
para no ofender a nadie.
Estén alerta
los Curas Párrocos, las Hermanas Religiosas, y mis hermanos
los Obispos, porque el ladrón merodea de nuevo.
Con mi afecto y bendición
+J.Siro obispo
Pinar del Río,
28 de febrero de 2005.
N.B. Esta carta debe
leerse en todas las Parroquias y Casas de culto el Domingo siguiente
a su recibo. Gracias