5 de Noviembre del 2005

 

 

La propiedad privada en Venezuela


Carlos Alberto Montaner
LA NACION, Argentina.
Lunes, 3 de octubre de 2005


Comenzó el asalto a la propiedad privada en Venezuela. La excusa es la eliminación de las fábricas y los latifundios supuestamente improductivos. Como estas empresas no generan riqueza o puestos de trabajo con la intensidad que el presidente desea, el gobierno las expropia. Una vez en manos del Estado, el señor Chávez, siempre bondadoso con las rentas del petróleo o los impuestos que pagan los venezolanos, les inyectará capital y las dotará con miles de trabajadores que devengarán sueldos copiosos. Esas empresas, naturalmente, perderán ingentes cantidades de dinero, pero para la mentalidad revolucionaria éste es un dato insignificante. Las pérdidas serán enjugadas con abundante dinero público, mientras se creará una multitud de estómagos agradecidos que, presumiblemente, se sumará al bando revolucionario. Esa es, precisamente, la esencia del populismo.

Las consecuencias económicas de esta estupidez es el empobrecimiento colectivo de la sociedad. Mientras más empresas públicas pierden dinero, más pobre se va haciendo la sociedad que debe sostenerlas. ¿Por qué cree el señor Chávez que los países comunistas eran rematadamente miserables? Esos millares de empresas atestadas de trabajadores innecesarios, dirigidas por burócratas apáticos dedicados a repetir consignas políticas, inflexiblemente regidas por precios controlados, inevitablemente desembocaban en el desastre general. Eso se lo explicó paciente e inútilmente Ludwig von Mises a Lenin en un libro llamado Socialismo, publicado en 1922, cuando la revolución bolchevique acababa de estrenarse.

No le hicieron caso. Pero no porque los comunistas no entendieran los razonamientos impecables del economista austríaco, sino porque la decisión de apoderarse de la propiedad privada era ideológica, no económica. Marx, que era un profeta iluminado, había asegurado que al cambiar el régimen de propiedad (la estructura) se modificarían la mentalidad social y las instituciones (la superestructura), dando lugar a la aparición del hombre nuevo, una virtuosa y solidaria criatura que construiría el paraíso sobre la tierra. A Lenin le importaba un rábano si todas las empresas se hundían: lo que quería era una masa de soviéticos obedientes para poner a prueba las disparatadas teorías de Marx, y, de paso, para gobernar despóticamente como el implacable autócrata que era.

Chávez, de la mano de Castro, su carísimo mentor, va exactamente por el mismo camino. Detrás del desmantelamiento del sistema de propiedad privada no está la búsqueda de la eficiencia económica sino del control político. Donde no hay propiedad privada es imposible la rebelión o la simple desobediencia civil. Donde el Estado es dueño de los medios de producción, la sociedad agacha servilmente la cabeza porque el gobierno le controla su modo de alimentarse, y porque cada empresa se convierte en un eslabón más de la cadena represiva. Eso explica que ninguna dictadura comunista desapareciera como consecuencia de una rebelión popular masiva. El ciudadano en manos del Estado es un ser indefenso. Los que recordamos con nitidez el proceso que condujo a la caída del Muro de Berlín lo sabemos de sobra: el comunismo colapsó cuando los alemanes comenzaron a correr hacia las fronteras y Gorbachov se negó a disparar. No corrían hacia los cuarteles a disputarles el poder a los militares, ni hacia las oficinas del Partido a enfrentarse a los funcionarios de la dictadura. Trataban de escapar, no de pelear, porque la experiencia, con la excepción de un puñado de heroicos disidentes, los había domesticado.

El objetivo de eliminar la propiedad privada en Venezuela es ése: comenzar la estabulación de la sociedad para poder someterla sin misericordia. Las instituciones se convertirán en establos. Los venezolanos serán controlados en su vecindario por los Círculos Bolivarianos y en las empresas trabajarán bajo el ojo atento e implacable del sindicato oficialista. Las familias, asustadas, se partirán en pedazos hostiles. El Parlamento, a su vez, dictará las leyes necesarias para sujetarlos con una brida fuerte, mientras los tribunales, dóciles a la autoridad del Ejecutivo, serán implacables con cualquier transgresión de unas normas deliberadamente vagas e imprecisas, de manera que las sanciones se puedan imponer de acuerdo con las necesidades coyunturales de la revolución. Cuando se haya cerrado el círculo del terror, no habrá prensa libre ni se oirán otras voces de protesta que los alaridos de las víctimas. Pero lo terrible será la indiferencia general ante estos hechos monstruosos. Así ha sido siempre.


ARGENTINA, ENTREVISTA
MARIO VARGAS LLOSA
El escritor, preocupado con Kirchner y Chávez y contento con Lula


Buenos Aires, 29 ene (EFE).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa ve gestos "preocupantes" en el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, cree que hay que "frenar" al de Venezuela, Hugo Chávez, y considera que el brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, se acerca a la izquierda "sensata" que a su juicio precisa América Latina.



"Al señor Chávez hay que pararle las manos. Hay que frenarlo, porque puede ser un factor de demolición, no sólo para la democracia venezolana, sino para el resto del continente", dijo Vargas Llosa en una entrevista publicada hoy en el diario argentino La Nación.



El escritor, que realiza una visita a Buenos Aires, manifiesta preocupación por "una retórica, unos gestos y unos desplantes" que advierte en el peronista Kirchner, pero reconoce que el actual presidente puso "cierto orden" en Argentina "luego de la situación caótica y el desbarajuste terrible que hubo".



"Al mismo tiempo, eso está mantenido en medidas responsables", dijo el autor de "La casa verde", quien elogió al ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, que a su juicio "no está cayendo en el peligroso populismo que tanto ha hecho padecer a Argentina".



En cualquier caso, considera que a Kirchner la "retórica" sólo puede traerle beneficios políticos a corto plazo, pero no a medio ni largo, y señala que también le preocupa su "cercanía" con los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y Venezuela.



"En América Latina necesitamos gobernantes muy responsables. Sobre todo, los gobernantes que se consideran de izquierda. Es importante que la izquierda también sea realista y sensata en América Latina", señaló.



Vargas Llosa recomendó a la izquierda latinoamericana seguir "los ejemplos de la izquierda europea", que desde el gobierno aplica "políticas liberales" con "resultados enormemente positivos para el desarrollo y el progreso", como en España y Reino Unido, "En América Latina, hay un caso interesante: el de Lula, en Brasil. Está en la senda de un Felipe González, de un Tony Blair o de un (José Luis) Rodríguez Zapatero. Aunque de a ratos utiliza una retórica un poco demagógica y populista, está en un buen camino. Eso nos gustaría también ver en el presidente Kirchner", subrayó.



Vargas Llosa se declaró preocupado, perplejo y confundido ante el fenómeno del peronismo en Argentina, que, en su opinión, tiene "responsabilidad" en que el país no sea "uno de los más ricos y poderosos del planeta, como lo fue en un momento de su historia".



"Es muy triste, como he visto yo anoche, ver a la gente escarbando la basura en Buenos Aires. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha podido ocurrir este derrumbe? Ha habido allí una responsabilidad del peronismo. Claro que también la hubo de las dictaduras militares. Pero el peronismo lleva a la Argentina en sus hombros hace muchísimos años", dijo.



"Y, pese a ello, hay una lealtad, una confianza (en el peronismo) de una masa enorme de argentinos. ¿Cómo uno no se va a sentir perplejo y completamente confundido?", señaló.



En su repaso de la situación política latinoamericana, Vargas Llosa no escatima críticas al presidente venezolano, al que considera "un discípulo" del "dictador mas longevo de la historia de América Latina", como define a Fidel Castro.



Según el autor de "La fiesta del Chivo", además de querer hacer de "Venezuela una segunda Cuba", Chávez "está desquiciando a América Latina, ayudando a los movimientos subversivos".



Entre quienes son "protegidos" de Chávez, según Vargas Llosa, están "los humalas", como denomina al movimiento ultranacionalista que este mes se alzó en armas en Perú, las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el dirigente cocalero boliviano Evo Morales.



"El acercamiento a Chávez es muy peligroso desde el punto de vista de la democracia", concluyó el ex candidato a presidente de Perú en referencia a los lazos de Kirchner con su colega de Venezuela, quien la semana próxima visitará Argentina por cuarta vez. EFE ar/ms/eg