25 de Noviembre del 2005

 

 

Para PINOCHET, el hombre-símbolo, dice la izquierda:

"NI OLVIDO, NI PERDÓN: PAREDÓN", ... previo CALVARIO JUDICIAL

Prof. Alexander TORRES MEGA

El problema de fondo es esencialmente político-ideológico y no jurídico.

Un armazón jurídico encubre una maquinación política para "fusilar" no sólo al anciano hombre-símbolo, sino con él, a todas las personas e instituciones que tengan la osadía de enfrentar con energía el terrorismo marxista.

Así procede la izquierda en furiosa venganza, mientras reclama impunidad para la narco-guerrilla y para los terroristas de la ETA y hace la apología de la sanguinaria tiranía castrista.

 

La polarización en materia ideológica ha cobrado nuevo vigor. Estamos presenciando un rotundo y renovado desmentido a quienes se han empeñado en negar la vigencia de la lucha de ideas y de valores en el complicado universo político-ideológico. Lo que viene sucediendo en torno al ex presidente Augusto Pinochet pone en evidencia la actualidad de los problemas predominantemente ideológicos y el papel que juegan las personas que se han convertido en verdaderos símbolos del contemporáneo combate de ideas.

Tenemos a quien la propia izquierda ha contribuido a convertir en "la figura más representativa" de la lucha anticomunista. Ven que en Pinochet se resume la más enérgica acción antimarxista de las últimas décadas.

Y, aunque la izquierda se niegue a confesarlo públicamente, el odio revolucionario que le tienen a Pinochet responde también  -y en forma prioritaria-  al hecho de haber posibilitado que Chile haya sido escenario del exitoso modelo económico. Eso jamás se lo perdonarán porque esa misma izquierda sabe que Chile ha sido el único país que llevó delante -y con innegable éxito- una auténtica apertura de su economía. Hasta la izquierda chilena tiene que fingir y mostrarse dispuesta a preservar o mantener "el modelo" que la sociedad civil chilena sigue reconociendo como valioso y exitoso.

Aclaremos para algún ingenuo o desprevenido que la izquierda, lejos de ser contraria a los gobiernos de fuerza, ha sido y es favorable a las dictaduras por sanguinarias que ellas sean siempre que respondan a su mismo signo ideológico. Por ello, aplaudieron, por ejemplo, a las brutales tiranías comunistas padecidas durante décadas en Europa Oriental. Por la misma razón aplauden hoy la sangrienta tiranía castrista e idolatran al déspota barbado a quien pudimos ver pasearse por Uruguay y el mundo o ser visitado por el Papa, reyes y presidentes en su Isla-cárcel sin que le salga al cruce ningún valiente juez socialista.

Siempre sobre el tapete, y como telón de fondo para estos y muchísimos otros asuntos conexos, aparece el tan manoseado tema de los "derechos humanos".

Preguntémonos ¿podemos creer en la sinceridad de los izquierdistas cuando se muestran como defensores de los DDHH?. La única respuesta seria debe incluir una categórica negativa porque lo que hacen, en realidad, es usar hipócritamente el tema "derechos humanos" para atacar a los gobiernos anticomunistas.

Darle crédito a un militante del marxileninismo en su discurso a favor de los derechos humanos, sería como confiar en un narcotraficante que predique contra el consumo de drogas.

Es tan sincero el marxista hablando de democracia y de derechos humanos como un pirómano que niega su tendencia patológica a provocar incendios y quiere que le admitan la condición de bombero.

Uno de los ingredientes más nocivos de la campaña propagandística actual de la izquierda -que funciona gracias a la complicidad de los mass-media- es imponer arbitraria e injustamente límites temporales caprichosos a la historia más o menos reciente. Para la maquinaria de desinformación al servicio de la izquierda, todo comienza con los pronunciamientos militares como si nada hubiese existido antes. En realidad, ocultan que el protagonismo militar fue la consecuencia directa de las acciones violentas de la propia izquierda y del reclamo de la sociedad que se vio atacada.

Hoy, fieles a la doctrina y a la praxis de la violencia revolucionaria, la izquierda ve con buenos ojos las acciones guerrilleras y terroristas en diversos países. Basta observar las simpatías y complicidades con la narco-guerrila de las FARC en Colombia, con la guerrilla en Chiapas, con la organización terrorista ETA, con "Tupac Amaru", con "Sendero Luminoso", etc. En igual sentido, hay que observar la pertenencia al "Foro de San Pablo" junto con organizaciones guerrilleras y con el Movimiento "Sin Tierra" de tan pérfidos fines y métodos.

El Gral. Pinochet terminó encabezando el movimiento que liberó a sus compatriotas del infierno marxista. Y esto, para la izquierda  -como dice su eslogan-   no tiene "ni olvido ni perdón" sino que merece "paredón". Y a ese paredón pretenden conducirlo a través de un calvario judicial; es claro que el problema de fondo es sustancialmente político-ideológico y no jurídico. Un armazón jurídico encubre una maquinación política para "fusilar" no sólo al anciano hombre-símbolo, sino con él, a todas las personas e instituciones que tengan la osadía de enfrentar con energía el terrorismo marxista.

Así procede la izquierda en furiosa venganza mientras reclama impunidad para la narco-guerrilla y para los terroristas de la ETA y hace la apología de la sanguinaria tiranía castrista.-

Prof. Alexander TORRES MEGA

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